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Sergi Méndez, presidente de ARCA: «No se trata sólo de mantener el territorio: se trata de garantizar proyectos de vida reales, dignos y con futuro»

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LEADER

06 de abril de 2026 Fuente: ARCA

«ARCA ha evolucionado de una función más técnica y de coordinación en un rol claramente estratégico y de incidencia. Hoy no sólo acompañamos a los grupos en la gestión, sino que trabajamos para condicionar el marco de las políticas públicas que afectan al desarrollo rural y marítimo», afirma su presidente en esta reciente entrevista.

  • ¿Cómo definirías tu papel como presidente de ARCA y cuáles son las principales motivaciones que te mueven en tu labor?

El papel del presidente de ARCA es, sobre todo, el de hacer de puente: entre territorios, entre administraciones y entre el mundo local y los espacios de decisión en los que a menudo se definen políticas que nos afectan directamente. ARCA es una voz colectiva, y mi responsabilidad es contribuir a hacerla escuchar con claridad, ambición y voluntad de incidencia real en los espacios donde se definen las reglas del juego.

Mi principal motivación es muy concreta: garantizar que el mundo rural y marítimo no sólo sea objeto de políticas, sino sujeto activo en su definición. Vengo de un pueblo pequeño, Ulldemolins, y esto no es un dato menor: es una forma de entender el mundo. Sabes lo que significa que un servicio no llegue, que una oportunidad pase de largo o que una decisión tomada lejos tenga consecuencias muy reales en el día a día de la gente.

  • La Associació d'Iniciatives Rurals i Marítimes de Catalunya (ARCA), agrupa a 11 Grupos de Acción Local (GAL) y 5 Grupos de Acción Local Pesqueros (GALP) ¿Cuál es la importancia de integrarlos bajo un mismo paraguas y qué valor añade la red a los territorios que representan?

Integrar GAL y GALP bajo un mismo paraguas es una decisión estratégica. Compartimos metodología -el modelo LEADER y el desarrollo local participativo- pero también compartimos retos estructurales: despoblamiento, acceso a servicios, diversificación económica o relieve generacional.

La red aporta tres valores clave: coordinación, aprendizaje compartido y capacidad de incidencia. Un territorio sólo puede resistir; una red puede transformarse. ARCA permite escalar experiencias locales, generar inteligencia colectiva y situar los territorios donde se toman las decisiones.

  • ¿Cómo ha evolucionado ARCA desde sus inicios y qué avances destacarías en el apoyo a los GAL y GALP que forman la red?

ARCA ha evolucionado de una función más técnica y de coordinación en un rol claramente estratégico y de incidencia. Hoy no sólo acompañamos a los grupos en la gestión, sino que trabajamos para condicionar el marco de las políticas públicas que afectan al desarrollo rural y marítimo.

Así, destacaría varios avances: la consolidación de una red cohesionada, la capacidad de impulsar proyectos de cooperación, como se demostró en las jornadas Cooperar per Transformar, haber sido una de las entidades impulsoras de la Agenda Rural de Cataluña y de la Gobernanza que se ha construido conjuntamente con las entidades de la Comisión Motora de la Agenda DER y la las políticas de Rural Proofing como herramientas imprescindibles en la Agenda Rural de Catalunya.

  • Los Leader trabajan siguiendo el "modelo bottom" up. ¿Cómo valoras su papel en la dinamización local? ¿Crees que este modelo sigue siendo efectivo? ¿Hay aspectos que podrían mejorarse?

El modelo bottom up no sólo es efectivo, es imprescindible si queremos políticas útiles. Es lo único que garantiza que las decisiones partan del conocimiento real del territorio.

Pero hay que decirlo claro: el modelo sólo funcionará si hay confianza política. No se puede defender el bottom up y al mismo tiempo ahogarlo con burocracia o infrafinanciación. Si queremos resultados, es necesario dotar a los Grupos de mayor capacidad, más flexibilidad y más reconocimiento institucional.

  • ¿Cuáles dirías que son los principales retos que afronta hoy el mundo rural y marítimo en Cataluña, y cómo crees que ARCA puede contribuir a afrontarlos?

Los retos son conocidos pero no por ello menos urgentes: vivienda, movilidad, soberanía alimentaria, conectividad, servicios básicos y oportunidades económicas. Pero al final todo se resume en una idea muy sencilla: poder vivir en el territorio con dignidad y proyecto de futuro.

Cuando hablamos de esto, no hablamos de estadísticas, hablamos de personas. De jóvenes que quieren quedarse, de familias que quisieran venir o volver, de proyectos que podrían arraigar si tuvieran las condiciones adecuadas.

ARCA puede contribuir impulsando proyectos y, sobre todo, haciendo algo clave: poner estas realidades en el centro de las decisiones. Aquí es donde el rural proofing deja de ser un concepto y se convierte en necesidad política si queremos un país equilibrado y con futuro.

El Llamamiento Mediterráneo reivindica el papel de los territorios locales en el futuro marco financiero europeo. ¿Qué impacto crees que puede tener esta iniciativa y qué importancia tiene la participación de ARCA en los debates en Bruselas sobre el nuevo presupuesto plurianual?

El Llamamiento Mediterráneo es, en el fondo, una enmienda a la forma en que se están planteando las políticas europeas. El mensaje está claro: sin territorios no hay Europa.

El riesgo de recentralización en el futuro marco financiero europeo es real. Y esto no es un debate técnico, es un debate político de primer orden. Nos jugamos si los recursos llegan allá donde realmente pueden generar transformación.

Desde ARCA defendemos un claro refuerzo del desarrollo local participativo y un aumento significativo del peso del “objetivo rural”, que hoy todavía está lejos de reflejar el peso real de la población rural en Europa, cerca del 30%. No es una reivindicación corporativa, es una cuestión de equilibrio territorial y cohesión europea.

  • ¿Qué impresión se llevó del acto a Bruselas y cómo crees que evolucionará el debate sobre los fondos europeos en los próximos meses?

El acto en Bruselas nos confirmó que este debate está abierto y que hay margen para incidir en él. Hay inquietud, pero también conciencia de que el modelo actual necesita evolucionar.

Ahora bien, también vimos claro que existen visiones diferentes en juego. Por eso es tan importante que los territorios estemos presentes, con voz propia y con propuestas concretas.

Los próximos meses serán determinantes. Y aquí no podemos ser espectadores: debemos ser actores.

  • Vives en un municipio pequeño, ¿qué importancia tiene para ti la movilidad, la conectividad y la calidad de vida para atraer población al mundo rural? ¿Cómo puede ARCA contribuir a mejorar estos aspectos?

Vengo de un municipio de 400 habitantes en la comarca del Priorat y eso te da una certeza muy clara: sin movilidad, sin conexión y sin servicios, no hay libertad real para elegir dónde vivir.

La gente no se va porque quiera marcharse. Marcha porque, con demasiada frecuencia, el sistema no se lo pone fácil para quedarse.

Pero también es cierto que el mundo rural tiene un activo enorme: calidad de vida, comunidad, paisaje, oportunidades que no siempre sabemos explicar bien.

El reto es hacer compatibles estas dos realidades. Y aquí ARCA puede jugar un papel clave: impulsando soluciones innovadoras y, sobre todo, exigiendo que estas cuestiones dejen de ser periféricas y pasen a ser centrales en las políticas públicas.

Porque no se trata sólo de mantener el territorio: se trata de garantizar proyectos de vida reales, dignos y con futuro.

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