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Por qué el futuro de Europa depende de sus territorios

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Desarrollo Rural

16 de septiembre de 2026 Fuente: Spatial Foresight

El futuro de Europa se juega también en sus territorios. Un nuevo informe reclama situar la diversidad territorial en el centro de las políticas europeas para afrontar retos como la competitividad, la transición verde y la resiliencia. El documento plantea cuatro prioridades para el periodo 2028-2034, entre ellas convertir los futuros Planes Nacionales y Regionales de Asociación en marcos estratégicos de inversión adaptados a las necesidades de cada territorio y garantizar que las zonas rurales y periféricas participen de los beneficios de la transformación europea.

En los últimos diez años, los autores de Territorial Thinkers han defendido en diferentes artículos y publicaciones la importancia de incorporar un enfoque más territorial a la formulación de las políticas de la Unión Europea. Su nuevo informe, «Por qué el futuro de Europa depende de sus lugares y territorios», recupera las principales reflexiones desarrolladas durante esta década y las adapta al contexto europeo actual.

Para los autores, una de las principales lecciones de estos diez años es que el lugar es un elemento fundamental para la eficacia de las políticas europeas. Las estrategias impulsadas desde la UE deben combinar una dirección común a escala europea con el conocimiento, la iniciativa y la participación de los territorios. De lo contrario, incluso políticas diseñadas con objetivos adecuados pueden no responder plenamente a las diferentes realidades y necesidades locales.

📑 Puedes descargar el informe «Pensadores Territoriales» AQUÍ [PDF, ENG].

En un escenario marcado por la competitividad, la seguridad, la autonomía estratégica y la incertidumbre global, el informe subraya que la perspectiva territorial sigue siendo especialmente relevante. Comprender cómo estos cambios afectan a los distintos territorios y aprovechar su diversidad como una fortaleza puede contribuir a construir una Europa más cohesionada, resiliente y competitiva.

A partir de este análisis, Territorial Thinkers plantea una serie de observaciones y directrices políticas para el período 2028-2034.

Principales observaciones de los últimos 10 años

En resumen, las principales observaciones de los últimos 10 años sobre el pensamiento territorial se pueden condensar de la siguiente manera:

  • En un territorio fragmentado no puede existir una cohesión económica ni social efectiva.

  • Las diversas crisis que azotan a Europa ponen de manifiesto, de diferentes maneras, las vulnerabilidades territoriales y específicas de cada lugar.

  • El concepto de territorio ya no se trata solo de reducir las desigualdades, sino también de crear lugares atractivos.

  • Las políticas diseñadas sin tener en cuenta la diversidad de lugares y territorios corren el riesgo de exacerbar las desigualdades en lugar de reducirlas, e ignorar las oportunidades de desarrollo específicas de cada lugar.

  • Los lugares y territorios se reconocen cada vez más como un activo estratégico para la UE.

  • Los retos y las oportunidades territoriales de Europa están inmersos en un contexto global más amplio, configurado por un mundo más multipolar, un poder económico cambiante y la incertidumbre geopolítica.

  • Las políticas europeas eficaces y orientadas al futuro requieren una visión clara, sólida y estratégica, así como una gobernanza multinivel que utilice los lugares y territorios como eje central de una concepción política nueva e innovadora.

Directrices políticas para el período 2028-2034

En este contexto, las principales directrices para una innovación política que pueda abordar el creciente número de ámbitos y desafíos políticos que afectan a Europa en la próxima década incluyen las siguientes:

  • Transformar los Planes de Asociación Nacional y Regional en Marcos Estratégicos de Inversión. Estos planes deben convertirse en marcos estratégicos de inversión integrados y adaptados a cada territorio, alineados entre sectores, regiones y niveles de gobernanza. Respaldados por estrategias territoriales generales obligatorias, una mayor coordinación y una evaluación del impacto territorial, deberían mejorar la coherencia de las políticas, la eficacia de las inversiones y la capacidad de respuesta a las diversas necesidades territoriales de Europa.

  • Replantear la competitividad y la transformación como un bien territorial. La competitividad y la transición verde surgen de ecosistemas territoriales de personas, empresas, competencias e instituciones, así como de infraestructuras y el entorno físico. La política de la UE debe reconocer la contribución de todas las regiones, aprovechar los recursos territoriales para la innovación y garantizar que las regiones rurales y periféricas participen equitativamente de los beneficios de la transición verde.

  • Es fundamental reforzar la evaluación del impacto territorial. Esta evaluación debería ser obligatoria para las principales propuestas legislativas y de inversión de la UE, junto con las evaluaciones ambientales y sociales. Debería identificar los impactos, las sinergias y las compensaciones específicas de cada lugar, integrando sistemáticamente el conocimiento local y regional para mejorar la calidad y la eficacia a largo plazo de las políticas.

  • Institucionalizar una gobernanza multinivel eficaz. La UE debería reforzar una gobernanza multinivel permanente con responsabilidades claras en todos los niveles de gobierno, garantizando que las prioridades territoriales guíen las decisiones de inversión. Esto debería incluir una mayor participación ciudadana, una cooperación transfronteriza sostenida y basarse en una visión territorial global más clara para reforzar la cohesión y la formulación de políticas integradas.

Estas cuatro prioridades deben guiar la elaboración de los Planes Nacionales y Regionales de Asociación, el décimo Informe de Cohesión de la UE y el próximo período de programación. El próximo presupuesto de la UE no debe limitarse a financiar políticas, sino que debe organizarlas en torno a la diversidad territorial de Europa como un activo estratégico para la competitividad, la resiliencia y la cohesión futuras.

Una agenda territorial todavía pendiente

El informe concluye que el futuro de Europa no dependerá únicamente de las políticas que se adopten, sino también de su capacidad para reconocer, apoyar y conectar la diversidad de los lugares y territorios que conforman la Unión Europea. Garantizar un futuro para todos los territorios continúa siendo un objetivo fundamental y, según los autores, uno de los principales retos territoriales que Europa tiene todavía por delante.

En este contexto, los desafíos a los que se enfrenta Europa hacen necesario seguir incorporando la dimensión territorial al análisis y a la toma de decisiones, mediante un debate abierto, una reflexión crítica y una acción política capaz de responder a las diferentes realidades de los territorios.

Tras una década dedicada a promover el pensamiento territorial desde distintos ámbitos y niveles, «Por qué el futuro de Europa depende de sus lugares y territorios» es la última publicación de Territorial Thinkers en este formato. No obstante, sus autores señalan que la necesidad de mantener y reforzar el enfoque territorial sigue plenamente vigente y que, ante los actuales retos europeos, puede resultar incluso más importante que cuando comenzaron este trabajo hace diez años.

 

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