La energía comunitaria echa raíces en la España rural: casi dos de cada tres comunidades energéticas ya están en pueblos
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21 de octubre de 2026 Fuente: REDR
Coincidiendo con el Día Mundial del Ahorro de Energía, que se celebra este 21 de octubre, ponemos el foco en las comunidades energéticas, un modelo que ya cuenta con 837 iniciativas en España, el 65,5 % en municipios rurales. Una oportunidad para impulsar la transición energética desde los pueblos, en la que los grupos LEADER desempeñan un papel clave para fomentar la participación ciudadana y generar beneficios para el territorio.
Según el III Informe de Indicadores de Comunidades Energéticas 2025 de ECODES, presentado en mayo de 2026, el número de comunidades energéticas en España ha crecido un 27 % respecto al año anterior, con 182 nuevas iniciativas. Una expansión que refleja el avance de este modelo de transición energética y su creciente implantación en el territorio.
Las comunidades energéticas están presentes ya en el 10,3 % de los municipios españoles, aunque su implantación es muy desigual. Canarias encabeza el mapa, con iniciativas en el 45,5 % de sus municipios, seguida del País Vasco (39,7 %) y Navarra (27,2 %).
Pero su impacto va más allá de la generación de electricidad. El 27 % de las comunidades energéticas analizadas aborda o prevé abordar cuestiones relacionadas con el desarrollo rural, mientras que el 70,7 % trabaja o tiene previsto trabajar algún aspecto social. Entre ellos destaca la lucha contra la pobreza energética, presente en el 51 % de las iniciativas analizadas.
La expansión de este modelo también se refleja en las políticas de apoyo público. Según los datos publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), las seis convocatorias del programa CE Implementa han destinado más de 108 millones de euros a 262 comunidades energéticas, de las cuales 159 desarrollarán sus proyectos en municipios de reto demográfico. Las iniciativas beneficiarias agrupan a más de 111.000 particulares, pequeñas y medianas empresas y entidades locales.
Sin embargo, el crecimiento de las comunidades energéticas no significa que todas hayan comenzado a producir energía. El informe de ECODES señala que, entre las comunidades de su grupo de control, el 27 % dispone de instalaciones de autoconsumo colectivo operativas, mientras que muchas otras se encuentran todavía en fases de desarrollo, tramitación o despliegue.
Esta diferencia refleja uno de los principales desafíos del sector: conseguir que el creciente interés por la energía comunitaria se traduzca en proyectos viables y duraderos, especialmente en los pequeños municipios, donde las capacidades técnicas y económicas suelen ser más limitadas.
De producir energía a generar territorio
La implantación de estas iniciativas en el medio rural resulta especialmente significativa porque, en muchos pueblos, una comunidad energética puede convertirse en algo más que una instalación de placas solares. Puede ser un espacio para organizar a vecinos, ayuntamientos, pequeñas empresas y otras entidades alrededor de un proyecto común y, al mismo tiempo, una vía para que parte del valor económico generado por las renovables permanezca en el propio territorio.
La diferencia con otros modelos de despliegue renovable es relevante. En una comunidad energética, la ciudadanía, las empresas locales y las administraciones pueden participar en la propiedad, gestión o gobernanza del proyecto. La energía deja así de ser únicamente una infraestructura instalada en el territorio para convertirse también en una actividad gestionada desde el propio territorio.
Esta dimensión territorial está llevando a nuevos actores del desarrollo rural a implicarse en el despliegue de las comunidades energéticas. Un estudio elaborado por la Federación de Municipios y Provincias de Extremadura (FEMPEX), en el marco del proyecto transfronterizo TRANSCOM_EUROACE, analiza el papel que pueden desempeñar los Grupos de Acción Local (GAL), junto a ayuntamientos y mancomunidades, como impulsores de estos proyectos en Extremadura, Alentejo y la Región Centro de Portugal.
El trabajo, elaborado en 2024, se basa en 196 encuestas a representantes de administraciones y entidades territoriales, entre ellas 19 Grupos de Acción Local, y permitió identificar 64 comunidades energéticas locales en los ámbitos estudiados.
La conexión con el desarrollo rural es especialmente clara en el caso de los GAL, cuya actividad se articula en torno al enfoque LEADER, basado en la participación de los agentes locales en la definición de las estrategias de desarrollo de sus territorios.
El estudio identifica entre sus posibles funciones la formación de la población en materia energética, el fomento de la participación ciudadana y el impulso de proyectos relacionados con las energías renovables y la eficiencia energética. También apunta a barreras como la complejidad administrativa, la falta de capacidades técnicas y las dificultades para acceder a financiación.
En este sentido, la experiencia acumulada por los GAL en la cooperación entre administraciones, empresas, asociaciones y ciudadanía puede resultar especialmente útil para poner en marcha comunidades energéticas, que necesitan tanto soluciones técnicas como estructuras de participación y gestión colectiva.
Los Grupos de Acción Local también impulsan la transición energética: el ejemplo de ConoCEL
Esta relación entre desarrollo rural y energía comunitaria ya se está trasladando a iniciativas concretas. En Andalucía, la Asociación para el Desarrollo Rural de la Campiña y Los Alcores de Sevilla, Grupo de Desarrollo Rural que trabaja con el enfoque LEADER, impulsa el proyecto ConoCEL: Conociendo las Comunidades Energéticas Locales, una iniciativa de activación ciudadana que busca fomentar la creación y la participación en comunidades energéticas en Écija y El Viso del Alcor.
El proyecto aprovecha la experiencia del GDR en dinamización territorial y desarrollo participativo para acercar este modelo energético a vecinos, asociaciones, empresas y administraciones locales. Su objetivo es facilitar que la ciudadanía conozca cómo funcionan las comunidades energéticas, qué beneficios pueden aportar y de qué manera puede implicarse en su puesta en marcha.
Para ello, ConoCEL desarrolla jornadas informativas, talleres, reuniones con entidades, asesoramiento y actividades de formación, además de elaborar recursos divulgativos dirigidos a distintos colectivos.
Entre las actividades realizadas figuran una jornada informativa celebrada en El Viso del Alcor en mayo de 2026 y un encuentro de asesoramiento al tejido asociativo de Écija organizado en julio en la sede de la Asociación Sombra y Luz. El proyecto también ha desarrollado talleres sobre pobreza energética con perspectiva de género, sesiones para personal técnico municipal y actividades dirigidas a promover la implicación de asociaciones y colectivos locales.
Una de sus novedades más recientes es la publicación, el 24 de septiembre de 2026, de nuevos materiales divulgativos gratuitos, entre ellos una Guía Ciudadana para Entender y Participar en las Comunidades Energéticas, infografías, folletos y vídeos destinados a facilitar la comprensión de este modelo y promover la participación de la población.
La iniciativa se desarrolla en coordinación con los ayuntamientos de ambos municipios y se apoya en la experiencia del GDR en otras actuaciones de sostenibilidad. Entre ellas figura CEL TODA Sevilla, un proyecto que propone aprovechar cubiertas de edificios municipales para instalar sistemas solares fotovoltaicos destinados a la generación compartida de energía.
ConoCEL forma parte del proyecto europeo No Planet B, desarrollado en España por el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI) y cofinanciado por la Diputación de Sevilla y la Unión Europea.
La experiencia de Campiña-Alcores muestra cómo un Grupo de Acción Local vinculado a LEADER puede desempeñar un papel activo en la transición energética, aprovechando su conocimiento del territorio y su capacidad para conectar administraciones, asociaciones y ciudadanía. Su aportación no se limita a promover instalaciones renovables, sino que se centra también en generar información, participación y capacidades locales para facilitar la puesta en marcha de iniciativas colectivas.
Comunidades energéticas que movilizan a los pueblos
En los municipios rurales, donde la menor escala de población puede dificultar la puesta en marcha de determinados servicios y proyectos, esta capacidad de organización colectiva adquiere un valor añadido.
Un ejemplo es la Comunidad Energética Local Salto del Calderón, en Piornal (Cáceres), una iniciativa ciudadana constituida en 2022 que comenzó con 22 socios y puso en funcionamiento su primera instalación fotovoltaica en junio de 2024.
Según la Diputación de Cáceres, en febrero de 2026 la comunidad contaba con más de 220 socios y mantenía entre sus objetivos avanzar hacia la independencia energética del municipio en 2030.
El proyecto también contempla actuaciones relacionadas con la eficiencia energética, la aerotermia, la movilidad sostenible y la educación ambiental, según recoge el estudio de FEMPEX.
El caso de Piornal ilustra cómo una comunidad energética puede convertirse en una plataforma para abordar diferentes necesidades del municipio y no limitarse a compartir la electricidad generada por unas instalaciones fotovoltaicas.
El autoconsumo fotovoltaico suele ser el punto de partida: el informe de ECODES identifica 384 iniciativas con actuaciones de autoconsumo en proceso u operativas y otras 442 en fase de estudio. A partir de ahí, estas comunidades pueden abrir la puerta a proyectos de movilidad, almacenamiento y gestión de la demanda, entre otras actuaciones.
El propio programa CE Implementa refleja esta diversificación. Entre las actuaciones previstas por las comunidades beneficiarias se incluyen instalaciones renovables eléctricas y térmicas, sistemas de almacenamiento y puntos de recarga para vehículos eléctricos.
De esta manera, las comunidades energéticas pueden contribuir a reducir la factura eléctrica de hogares y pequeños negocios, mejorar la eficiencia energética de instalaciones municipales y generar oportunidades para empresas y profesionales del territorio.
Nuevas oportunidades para consolidar las comunidades energéticas rurales
El crecimiento de estas iniciativas también está acompañado de avances en los instrumentos públicos de apoyo y en su regulación.
El Gobierno ha previsto 10 millones de euros para un nuevo programa de ayudas a Oficinas de Transformación Comunitaria (OTC), entidades que ofrecen información, asesoramiento y acompañamiento para facilitar la creación y consolidación de comunidades energéticas. El MITECO sometió a consulta pública previa las bases reguladoras de esta nueva línea durante mayo de 2026.
Estas oficinas pueden desempeñar una función complementaria a la de los actores del desarrollo rural, especialmente en aquellos municipios que carecen de recursos técnicos propios.
Además, el 13 de octubre de 2026, el Consejo de Ministros autorizó la tramitación urgente de dos proyectos de reales decretos relacionados con el desarrollo de las comunidades de energías renovables y las comunidades ciudadanas de energía, así como con la regulación del autoconsumo y el impulso al almacenamiento distribuido.
Se trata de iniciativas normativas en tramitación que reflejan la evolución del marco regulatorio de un modelo energético que sigue extendiéndose por el territorio.
Los desafíos pendientes también fueron protagonistas de la III Cumbre de Comunidades Energéticas, celebrada el 30 de septiembre en Sevilla. El encuentro puso el foco en la necesidad de profesionalizar la gestión de las comunidades, ampliar su base social, diversificar sus actividades y desarrollar nuevas fórmulas de financiación que permitan garantizar su continuidad.
Para los municipios rurales, uno de los principales desafíos continúa siendo transformar el interés inicial en proyectos viables y duraderos. La constitución de una comunidad energética exige organización, conocimientos técnicos, acceso a financiación y capacidad para mantener la participación de sus integrantes.
En este contexto, los Grupos de Acción Local pueden actuar como facilitadores y puntos de encuentro entre los distintos agentes del territorio, aprovechando la metodología LEADER para identificar oportunidades, promover alianzas y acompañar procesos de desarrollo local vinculados a la energía.
Los datos dibujan así una transición energética que, lejos de concentrarse únicamente en las ciudades, está echando raíces en los pueblos. El reto ahora es consolidar estas comunidades para que su papel vaya más allá de producir energía y contribuya también a reforzar la actividad económica, la cohesión social y la capacidad de decisión de los territorios rurales.
Las comunidades energéticas ofrecen nuevas oportunidades para el desarrollo de los pueblos, mientras que la experiencia de LEADER y de los Grupos de Acción Local puede contribuir a que esa transición se construya desde la participación ciudadana y genere beneficios duraderos para el territorio.
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