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Entrevista con el cofundador del proyecto de recuperación rural 'Apadrina un Olivo'

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Desarrollo Rural

29 de mayo de 2015 Fuente: Mercados de Medio ambiente

Visionamos el motor de bienestar y desarrollo económico sostenible que el pueblo precisaba.

Entrevista publicada en Mercados de Medio ambiente

El acusado éxodo rural que ha sufrido España en las últimas décadas por la ausencia de oportunidades o por las grandes dificultades que encontraban aquellos que querían apostar por hallar el sustento de sus vidas en el mundo rural ha contribuido a que numerosos municipios estén prácticamente abandonados. Esto, a su vez, ha supuesto el abandono a su suerte de miles de hectáreas de terreno rural con una riqueza natural de incalculable valor que en más ocasiones de las deseadas se ha perdido o se encuentra en un estado crítico de conservación.

Oliete, una pequeña población turolense, también ha sufrido los estragos del abandono del campo por parte de sus habitantes, y de contar con una población de 2500 habitantes en su época de mayor esplendor (a principios de 1900), su censo no alcanza los 500 en la actualidad. Esta situación también ha tenido sus consecuencias en el paisaje y el desarrollo de la zona: de ser Oliete un municipio de referencia por la riqueza de sus olivares productores de un aceite con denominación de origen del Bajo Aragón, esta actividad es hoy prácticamente residual.

Sin embargo, cuatro visionarios cargados de ideas, talento, ilusión y fe creyeron a ciegas en la posibilidad de convertir en una oportunidad la situación de abandono en la que se encontraba la gran mayoría del olivar de Oliete y pusieron en marcha en 2014 la iniciativa Apadrina un olivo.

Este proyecto solidario y sin ánimo de lucro tiene un doble beneficio social y medioambiental, pues recupera olivos centenarios, involucra a los ciudadanos en el cuidado de nuestros recursos naturales e impulsa el empleo en la zona.

José Alfredo Martín, cofundador del proyecto, nos cuenta en esta entrevista cómo surgió la idea de contribuir al impulso de un desarrollo sostenible en Oliete, una apuesta valiente que a día de hoy ya ha logrado la recuperación de 1500 olivos y que tiene el objetivo de recuperar los cerca de 100 000 que hay repartidos en unas 300 hectáreas en el pueblo.

Según José Alfredo Martín, «hemos recuperado 1080 olivos, gracias a la colaboración de 430 padrinos y de varias empresas que han adoptado a Apadrina un olivo como su modelo de responsabilidad social corporativa (RSC)».

Mercados de Medio Ambiente. ¿De qué manera surgió Apadrina un olivo? ¿Cuándo y por qué?

José Alfredo Martín.- La iniciativa surgió en febrero de 2014 cuando Alberto Alfonso Pordomingo, cofundador de Apadrina un olivo y natural de Oliete, pueblo donde desarrollamos nuestra actividad, detectó que en la actualidad el 70 % del olivar se encuentra en abandono debido al éxodo rural.

Oliete proviene de Olivetum, que en latín significa campo de olivos, lo que explica el fuerte arraigo que existe en la zona a la cultura de este árbol mágico.

En el año 1900, época dorada del pueblo, existían 378 hectáreas de olivo puestas en valor que producían un preciado aceite con denominación de origen del Bajo Aragón. Por aquel entonces, en el pueblo vivían 2500 habitantes, que se ganaban la vida íntegramente gracias al olivo. En la actualidad, son 58 las hectáreas en valor y 480 los habitantes del pueblo.

Bajo este marco, se nos ocurrió dar la vuelta a la tortilla y allí donde todo el mundo veía unos olivos viejos e improductivos, nosotros visionamos el motor de bienestar y desarrollo económico sostenible que el pueblo precisaba para escribir un futuro con letra firme.

De esta manera surgió Apadrina un olivo, plataforma que pone en valor los más de 100 000 olivos abandonados en Oliete, mediante el uso las nuevas tecnologías (internet y el móvil) para convertir a todo interesado en un padrino virtual.

MMA.- Desde su origen hasta la situación actual, ¿cómo ha sido la evolución de la iniciativa?

J.A.M.- En la actualidad, hemos recuperado 1500 olivos, gracias a la colaboración de 500 padrinos y de varias empresas que han adoptado a Apadrina un olivo como su modelo de responsabilidad social corporativa (RSC).

MMA.- ¿Cuántas personas estáis involucradas directamente en el proyecto y de qué sois responsables?

J.A.M.- Somos cuatro cofundadores y varios responsables de otras áreas. Los cofundadores somos Adrián Martín, es estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de Alcalá de Henares en Madrid e informático del proyecto; Pablo García-Nieto, estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad Politécnica de Valencia, que, al igual que Adrián, apoya en todo lo relacionado con la informática del proyecto; Alberto Alfonso, Event Manager del Mobile World Centre, un proyecto de  Barcelona Mobile World Capital de Telefónica, que se encarga de la expansión de Apadrina un olivo gracias a su experiencia en la realización de eventos relacionados con movilidad, la tecnología y la innovación y yo, auditor y consultor. Soy licenciado en Administración y Dirección de Empresas, y mi labor consiste en impulsar la expansión del proyecto.

Además, nuestro equipo lo completan Nathalie Montfort, responsable de Social Media; Helena Camarillo, que se encarga de la promoción y expansión del proyecto; Claudio Salvat, agricultor y persona de referencia en Oliete, siete trabajadores más contratados por horas y la cuadrilla de Atadi, Asociación Turolense de Personas con Discapacidad Intelectual que impulsa el empleo entre este colectivo y nos ayuda con muchas de las labores de recuperación.

MMA.- ¿Con cuántos agricultores o familias agrícolas trabajáis? ¿Cómo se formula vuestra relación con ellos?

J.A.M.- La fórmula consiste en generar trabajo en el pueblo, así como en el centro especial de empleo de Atadi. Nuestra relación en muy estrecha y humana tanto con los siete agricultores como con la cuadrilla de cuatro personas de Atadi.

En todo momento lo que fomentamos es una comunicación horizontal y humana, nadade órdenes, y roles.

J.A.M.- En el pueblo, estimamos que existen actualmente 100 000 olivos en abandono distribuidos en unas 300 hectáreas.

MMA.- Vuestro lema es «invierte en solidaridad». ¿Cómo alguien que se decida a apadrinar un olivo estará invirtiendo en solidaridad?

J.A.M.- Somos una organización sin ánimo de lucro, funcionamos a través de las aportaciones de nuestros padrinos y madrinas. El dinero va destinado a unos fines sociales  y medioambientales y para que una inversión sea efectiva, el padrino tiene que recibir una recompensa, lo que en el mundo de la banca es conocido como una "remuneración". En nuestro caso, se trata de conseguir generar un vínculo emocional con su olivo, así como recibir dos litros del aceite de oliva de los olivos del proyecto. Este es un aceite ecológico, virgen extra, social y solidario.

MMA.- Una de las llamadas a la acción que realizáis en Apadrina un olivo es animar a los interesados a conocer en vivo y en directo los logros que se consiguen con el apadrinamiento. ¿Qué acogida está teniendo esta propuesta?

J.A.M.- Sin lugar a dudas, es la parte más demandada por nuestros padrinos, el hecho de poder ver con sus propios ojos el bien de su aportación. Esta iniciativa transmite mucho bienestar, es el momento culmen de la experiencia.

MMA.- ¿Quién fue la primera persona que apadrinó un olivo yermo? ¿Cuántos olivos habéis recuperado hasta ahora y qué objetivos tenéis a corto, medio y largo plazo?

J.A.M.- El primer olivo les corresponde a los corresponsales de TVE que vinieron a cubrir la noticia cuando inauguramos el proyecto. En la actualidad, hemos recuperado 1500 olivos gracias al apoyo de 500 padrinos y varias empresas.

En el medio plazo, queremos involucrar tanto a la sociedad como a las empresas en las labores de recuperación.

Al ser recuperado, el olivo incrementa su demanda de carbono, ya que empieza a tener nuevos brotes, brotes que se alimentan del carbono.

MMA.- ¿Habéis recogido ya alguna cosecha y producido aceite? En ese caso, ¿qué cantidad de olivas habéis recogido y cuánto aceite se ha producido?

J.A.M.- Al estar abandonado, el olivo no produce fruto, pero gracias a la buena acogida inicial que tuvo el proyecto, tuvimos margen para iniciar las labores de recuperación. Estas labores nos han permitido obtener el aceite necesario para cubrir dos litros por padrino.

MMA.- ¿Cómo conseguís mejorar la capacidad de absorción del CO2 de los olivos centenarios que recuperáis?

J.A.M.- Al ser recuperado, el olivo incrementa su demanda de carbono, ya que empieza a tener nuevos brotes, brotes que se alimentan del carbono. Del mismo modo, el suelo se va enriquecido por las labores de recuperación, mediante las que es abonado, arado, etc. Esto hace que el mismo suelo incremente muy significativamente también su demanda de carbono.

MMA.- ¿Quién ha desarrollado la aplicación móvil que permite a aquellos que hayan apadrinado uno de los olivos centenarios puedan hacer un seguimiento del estado de su "ahijado"? ¿Quéinformación ofrece esta app?

J.A.M.- La app Mi Olivo ha sido desarrollada por Adrián y Pablo, cofundadores del proyecto. La función de la aplicación consiste en ser un timeline como el de Facebook, pero de tu olivo, donde ponemos noticias del proyecto y fotos de las labores que recibe el árbol. De esta manera, generamos un vínculo emocional entre padrino y árbol, que alcanza su apogeo en el momento en el que puede ver y disfrutar su aceite.

MMA.- ¿En qué consiste vuestra relación con la Red Aragonesa de Custodia del Territorio? ¿Qué buenas prácticas lleváis a cabo para cumplir con los cánones requeridos por la agricultura sostenible y responsable con el medioambiente?

J.A.M.- Esta red se encarga de gestionar y coordinar los recursos donde las políticas medioambientales del Gobierno no alcanzan por sus particularidades.

En la actualidad, somos una entidad nacional de custodia del territorio, y ellos y sus expertos han sido los encargados de hacer estudios en la tierra para saber qué tratamiento de enriquecimiento era el adecuado, así como elaborar todo un manual de prácticas ecológicas en el olivar.

MMA.- Desde la experiencia adquirida con este proyecto de conservación y otras vividas en etapas anteriores, ¿qué valoración haces del conocimiento e involucración de la sociedad española en alternativas dirigidas a proteger y mejorar nuestro capital natural?

J.A.M.- Estamos muy contentos con la acogida del proyecto, hemos detectado que la gente es más consciente de lo que pensábamos en materia ambiental, social y solidaria. Estamos sumamente agradecidos a todos nuestros padrinos, a quienes cuidados y mimamos casi en igual medida que a nuestros árboles.

MMA.- En Apadrina un olivo, tenéis una clara vocación de contribuir al fomento del desarrollo rural. ¿Cómo ha cambiado en los últimos años el paisaje del rural en Oliete, en particular, y de Teruel en general?

J.A.M.- El olivo es uno de los árboles más agradecidos que existe: una vez que lo podamos, el árbol cambia por completo. Le vuelve el color, la energía "la sonrisa". Estos gigantones cambian el paisaje, lo vuelven verde y esperanzador. Invitamos a todo el mundo a pasarse por Oliete y conocer de primera mano nuestra labor.

MMA.- ¿Y el mundo rural español, en qué estado de salud se encuentra? ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta?

J.A.M.- El principal desafío bajo nuestro punto de vista es el desarrollo de economías sostenibles que retengan a sus habitantes y sean motor del pueblo. De otra manera, falta incentivo para continuar viviendo en las áreas rurales y este hecho, a la larga, hará que los pueblos desaparezcan. Es en este marco donde nosotros estamos echando toda la leña al asador, para conseguir frenar la desaparición de un pueblo como Oliete.

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