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Joaquín Gómez, presidente del Foro de Agencias de Desarrollo Regional (Foro ADR): «El medio rural como motor de cohesión: una alianza necesaria»

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LEADER

29 de enero de 2026 Fuente: REDR

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El desarrollo rural integral implica actuar simultáneamente sobre múltiples dimensiones: el tejido empresarial, el empleo, los servicios públicos, la conectividad, la conservación del patrimonio natural y cultural, y la participación activa de la comunidad local. No puede haber sostenibilidad sin una mirada integral que entienda que todos estos elementos están interrelacionados.

 

🖊️ Artículo de opinión de Joaquín Gómez, presidente del Foro de Agencias de Desarrollo Regional (Foro ADR).

Como presidente del Foro de Agencias de Desarrollo Regional (Foro ADR) y gracias a mi experiencia profesional en el diseño e implementación de políticas públicas, he tenido la oportunidad de comprobar de cerca la profunda transformación que están viviendo nuestros territorios.

En este contexto, hoy más que nunca, es imprescindible reconocer el papel determinante que desempeña la Red Española de Desarrollo Rural (REDR) en la promoción y construcción de un modelo de desarrollo integral, sostenible y cohesionado. Un modelo que garantice el futuro del medio rural y, con él, el equilibrio territorial de nuestro país.

Los objetivos de la REDR —promover un desarrollo rural integral y sostenible, mejorar la calidad de vida de la población y poner en valor la importancia de estos territorios— están totalmente alineados con las actuaciones que impulsamos a través de las Agencias de Desarrollo Regional (ADRs). 

Desde las ADRs, presentes en todas las comunidades autónomas y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, trabajamos desde la proximidad territorial y la cooperación público-privada para generar oportunidades económicas, con una especial mirada allí donde más se necesitan.

El desarrollo rural integral implica actuar simultáneamente sobre múltiples dimensiones: el tejido empresarial, el empleo, los servicios públicos, la conectividad, la conservación del patrimonio natural y cultural, y la participación activa de la comunidad local. No puede haber sostenibilidad sin una mirada integral que entienda que todos estos elementos están interrelacionados.

En este sentido, las agencias llevamos años impulsando proyectos que combinan emprendimiento, innovación y arraigo territorial: desde la modernización de sectores tradicionales hasta el fortalecimiento de áreas emergentes ligadas a la bioeconomía, la economía circular, las energías renovables o la transformación tecnológica.

Un aspecto central que compartimos tanto REDR como las ADRs es la necesidad de abordar el problema de la despoblación, tratando de fijar y atraer población vinculándola al desarrollo económico. No se trata únicamente de frenar la despoblación, sino de generar condiciones para que vivir en el medio rural sea una opción viable: acceso a servicios de calidad, empleo atractivo, conectividad avanzada y un entorno propicio para proyectos vitales y profesionales. Iniciativas como el apoyo al sector artesano, la capacitación especializada y los nuevos modelos laborales —como el teletrabajo o los centros de innovación rural— son ejemplos concretos donde nuestra acción coordinada está dando resultados.

Mi origen en Abarán, un pueblo donde el sector primario ha sido y sigue siendo la base de la actividad económica, me permite poner en valor, desde la propia experiencia, la agricultura como pilar clave. Su modernización y diversificación, acompañadas por políticas de apoyo a la agroindustria, nuevas fórmulas de comercialización y el relevo generacional, son fundamentales para fortalecer la economía local en un contexto donde la soberanía alimentaria cobra cada día más protagonismo global.

Es posible actuar localmente pensando de forma global.

De igual forma, el turismo rural sostenible constituye otro vector esencial. Nuestro país posee un patrimonio excepcional que, bien gestionado, puede convertirse en un motor económico rural de primer orden. Promover un turismo de calidad, desestacionalizado y respetuoso contribuye no solo a la dinamización económica, sino también a la creación de identidad, orgullo territorial y empleo anclado al territorio.

No quiero terminar sin destacar que el valor del medio rural trasciende su función económica. Es un activo social, medioambiental y cultural que aporta bienestar, biodiversidad y sostenibilidad a toda la sociedad. La defensa de nuestros territorios rurales, como sociedad, debe ser una responsabilidad colectiva.

Una España más cohesionada pasa, necesariamente, por fortalecer su medio rural. Y en este reto, nuestra colaboración y compromiso como Agencias de Desarrollo Regional son firmes.

Este artículo forma parte de una serie de publicaciones en las que responsables de diferentes instituciones, entidades, empresas privadas... elaboran un artículo de opinión en el que valoran estos últimos 30 años de la Red Española de Desarrollo Rural (REDR). Cada semana, publicaremos un nuevo artículo. Puedes consultar aquí todos los artículos publicados.

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