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Carreteras Secundarias (XII). La Segarra, tierra de contrastes

19/11/2012 Área: Artesanía y Turismo Fuente: Textos: Armand Forcat y Maria Josep Jové. Fotos: Maria Josep Jové

Tanto si se ve en primavera, verano, otoño o invierno, la Segarra siempre nos ofrece un paisaje de contrastes y colores.

Aunque actualmente no tiene la superficie que históricamente ha tenido, no en vano y como lo escribió bien Josep Iglesies cuando afirmó que la comarca de la Segarra "ha sido la más descuartizada de entre todas las comarcas de Catalunya". Sin embargo, y gracias a la constancia, tenacidad, el esfuerzo y el ahorro de sus habitantes, mantiene una estructura paisajística, industrial, agrícola y ganadera que dentro del contexto y vicisitudes que han soportado y soportan, diría que es más que notable.

Es cierto que no somos una comarca muy poblada. Unos veinte y cinco mil habitantes no dan una potencia reivindicativa para lograr mayor bienestar en todos los sentidos, pero la cultura del esfuerzo está tan arraigada que no hay que temer por el futuro.

Quedan lejos los tiempos donde los mercados de la Segarra y sus límites se extendían desde Prats de Rei, que actualmente pertenece a la comarca de la Anoia, hasta Belianes, que hoy pertenece a la comarca del Urgell. Así, el número de habitantes que realmente podría tener ha quedado más reducido con el descuartizamiento que hemos sufrido durante años.

La Segarra, a los ojos de los visitantes, provoca una reacción totalmente positiva. La comarca no tiene grandes montañas, pero difícilmente tampoco unas superficies de más de dos o tres hectáreas totalmente planas, por eso valoramos y mucho, el  esfuerzo que ha tenido que hacer el campesinado para cultivarla. Tantos desniveles y tramos tan pequeños y, sobre todo, tan llenos de piedra, comportaba que entre labrar, sembrar, podar... cultivar la tierra en definitiva,    era una práctica habitual, despedregar. Piedra que con mucho cuidado utilizaban para hacer la "pared seca", es decir, los márgenes que todavía hoy se pueden contemplar y admirar; kilómetros de piedra sobre piedra, sin cemento... y no sólo los márgenes, también palizas, cabañas...

Queda lejos el año 1026 que Ermessindis, condesa de Barcelona, ​​propietaria del castillo de Cervera ¡daba! Tierras a familias para que la trabajaran. Es verdad que no eran grandes extensiones, ya es sabido que a diferencia de otros territorios del estado donde se extendieron los grandes latifundios, en Catalunya ha proliferado el minifundio pero aunque la propiedad era pequeña, trabajaban su tierra.

Otra característica de la Segarra que admiran los visitantes son los contrastes de colores, sobre todo los tres tradicionales: el marrón claro de la tierra arada en otoño, el verde de los sembrados en invierno y el dorado de la primavera, cuando se prepara para ser cosechado. Si a todo esto le añadimos todo el patrimonio arquitectónico, monumental, las iglesias románicas, los castillos, algunos visitables, las murallas... la visión que la Segarra da a los visitantes, provoca una gran admiración.

LA SEGARRA, UNA TIERRA DE CONTRASTES.

La Segarra (721,2 km2) es una de las comarcas que forman la Depresión Central Catalana y comparte límites con l'Anoia, la Conca de Barberà, l'Urgell, la Noguera y el Solsonès. Formada por veintiún municipios y más de cien núcleos de población, podemos dividirla en dos subcomarcas: la llanura de Guissona al norte y la de Cervera al sur.

El paisaje de la Segarra está formado por unidades perfectamente diferenciadas, como por ejemplo los relieves tabulares de los alrededores de Cervera, los amplios valles del norte de la comarca y la llanura de graderías que se extiende a poniente. Las sierras de Montclar (489 m), de Pinós (931 m) y de Boixadors (840 m), contribuyen a que el paisaje sea diverso, junto con las mesetas, tozales, pequeñas sierras y valles abiertos por ríos y torrenteras. Los cursos fluviales más importantes, aunque de caudal irregular, definen cuatro cuencas subsidiarias de la del  Segre: la del rio Llobregós, del Sió, de l'Ondara y del Corb.

El clima de la Segarra es mediterráneo con tendencia continental. La escasa influencia del mar provoca que los inviernos sean rigurosos, los veranos cálidos y secos, grandes variaciones pluviométricas, vientos de poniente y nieblas. La vegetación es la propia de este tipo de clima.

La Segarra ha mantenido un paisaje y una vida rurales poco transformados por la urbanización y la industrialización, que se han concentrado en las principales poblaciones de la comarca. Por este motivo, la Segarra se caracteriza por tener una belleza intrínseca capaz de satisfacer a los más sensibles a los valores de la naturaleza, de la vida rural y de la historia. Aquellos que busquen nuevas experiencias las encontraran en la Segarra. 

Descubrir un patrimonio rico y variado.

La historia de la Segarra es larga e intensa. Las tierras de la comarcan han sido habitadas desde el Neolítico, hecho que ha dado como resultado un patrimonio histórico que incluye restos de antiguas ciudades romanas como la importante ciudad de (Iesso - Guissona), así como la ciudad monumental de Cervera, con su Universidad del siglo XVIII y el callejón de las Brujas, torres de vigilancia (como Vallferosa, l'Ametlla de Segarra), pueblos amurallados (Montfalcó Murallat) y castillos medievales (les Sitges...), castillos-palacio renacentistas (Castellmeià, Concabella), grandes santuarios y pequeñas capillas (Sant Ramon, Sant Dubte d'Ivorra, Sant Esteve de Pelagalls, Sant Pere el Gros, etc.), edificios modernistas, entre otros elementos que siempre sorprenden al visitante. Hasta el legado más reciente de los restos de la línea de retaguardia de la Guerra Civil de 1936 - 1939.

También son patrimonio de la Segarra las cruces de término (Florejacs, Hostafrancs, Torà, etc.) y las construcciones de arquitectura popular como los muros de piedra seca, las cabañas para guardar los aperos de labranza y las construcciones para el ganado llamadas "pletes". Éstas son formas de arquitectura popular que expresan una forma de vida y de  sabiduría mantenida a lo largo de los siglos.

Consciente de la riqueza y variedad de su patrimonio, la Segarra pone al alcance del visitante los instrumentos para conocerlo y comprenderlo. El Centro de Interpretación de los Castillos de Sió, situado en el Castillo de Concabella nos de las claves para visitar el resto de los castillos de la comarca. Los castillos de Florejacs, Pallargues, Vicfred y les Sitges abren sus puertas los domingos y festivos, así como la torre de Vallferosa. Ciudades como Cervera y Guissona ofrecen visitas guiadas. En la Segarra encontramos museos y colecciones que nos explican la variedad de su patrimonio.

Compartir la tradición y las fiestas

Las formas de vida que han evolucionado a lo largo de los siglos han dado como resultado una gran cantidad de tradiciones y fiestas que expresan la identidad de la comarca.

Al lado de estas manifestaciones de la cultura tradicional, la Segarra continua creando nuevas fiestas y formas de ocio al ritmo de los tiempos actuales, nuevas manifestaciones culturales que con el tiempo se convertirán en tradición.

La Segarra propone al visitante la experiencia de vivir y participar en estas manifestaciones culturales y formar parte de ellas.

Las tradiciones y fiestas más emblemáticas de la Segarra son: el Aquelarre de Cervera, el Belén  Viviente de Sant Guim de la Plana, la Fiesta del Brut i la Bruta de Torà, el Mercat  Romà de Guissona, la Feria del Huevo de Sant Guim de Freixenet, el Festival de Música Catalana de Cervera, el castillo de fuegos de artificio de Sanaüja, el Ciclo de Conciertos de Otoño del castillo de Concanella...

Gastronomía y productos de la tierra

El patrimonio histórico, las tradiciones y las fiestas combinan muy bien con el buen comer, buen beber y productos de calidad producto de la tierra y del trabajo de su gente. Aquí la combinación es perfecta. Los fogones y las mesas ofrecen al visitante productos sanos y buenos derivados del cerdo,  lácticos, pastelería, dulces y alcoholes (ratafía, vinos y licores) que revitalizan al visitante que ha pasado el día disfrutando del paisaje, descubriendo el patrimonio de la comarca y compartiendo sus tradiciones.

La Segarra propone manjares y productos de toda la vida, sin alterar, elaborados con el ingenio y la exigencia de calidad propios del siglo XXI.

La Segarra sin prisas.

La comarca de la Segarra se extiende por unas tierras de relieves suaves que conservan un carácter eminentemente rural y que nos sorprende por su rico y variado patrimonio y dotada de una excelente gastronomía, permite al visitante reponer fuerzas y recorrer su territorio a pie o en bicicleta.

Sin prisas, el visitante queda sorprendido por una tierra que cambia de aspecto al ritmo de las estaciones, capaz de pasar de la rudeza del verano y del invierno a la amabilidad de la primavera y del otoño. Estas dos estaciones son el mejor momento para recorrer la Segarra y comprobar cómo un mismo territorio pasa en pocos meses, del verde intenso que lleva hasta donde alcanza la vista a todos los matices del ocre.

La Segarra ofrece un conjunto de más de veinte rutas aptas para hacer a pye o en BTT, perfectamente señalizadas y adaptadas a todas las posibilidades. Unes tienen contenidos paisajísticos y otras patrimoniales pero todas ellas proponen descubrir una tierra de contrastes.

Encontrareis toda la información sobre la Segarra a http://www.lasegarra.org/.

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