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Carreteras Secundarias (XI). Una porción del Pallars Sobirà a ritmo de caminante

19/07/2012 Área: Artesanía y Turismo Fuente: Eva Tarragona / mOntanyanes.net. Fotos: Ester Angelats, Pere Bàscones

El Pallars Sobirà no es una comarca desconocida, al menos, para el público nacional. Muchos son los visitantes que han acudido a la comarca para practicar rafting, comprar un número de lotería, o visitar el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici... Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos que se han hecho para recuperar senderos y antiguos caminos, son pocos los visitantes que han recorrido este territorio a pie.

Este artículo quiere ser una invitación a llenar la mochila sólo con las cosas estrictamente necesarias, dejar el coche a la entrada de la comarca, y emprender un periplo caminando, que puede durar unas pocas horas o varias jornadas. En este caso, os propongo una travesía de tres o cuatro días por la zona meridional y central del Pallars Sobirà. El deseo sería que a partir de esta experiencia los viajeros se convirtieran en defensores de las travesías a pie; una de las manera más genuinas para conocer realmente un territorio y sus gentes.

Un buen punto para emprender el viaje es el pueblo de Gerri de Sal. Ahí llega un muy poco frecuente autobús de línea, desde Barcelona o desde Lleida. Si al viajero le gusta el tren, también puede llegar a la Pobla de Segur, aunque este tren es todavía menos frecuente, y necesitaríamos de nuevo el autobús para que nos dejara al inicio del sendero. Esta es la opción que propone Núria Garcia Quera en su libro Nou viatge al Pirineu, (Sensus, 2012); una propuesta de travesía que recorre el Pallars Jussà, Pallars Sobirà, Val d'Aran y Alta Ribagorça, retomando el viaje que en el año 1956 realizaron los escritores Josep M. Espinàs y Caminolo José Cela y del que surgieron sendos libros. 

Gerri es un pueblo que merece una visita. La singularidad de la que más puede presumir es una historia marcada por la producción y el comercio de la sal. Un bien preciadísimo en el pasado y que le trajo riquezas y dejó numerosas huellas: el Alfolí en el que se almacenaba la sal, un edificio de impresionantes dimensiones en comparación con el tamaño del pueblo; las salinas, la mayoría abandonadas; una fuente salada que continúa manando; o el monasterio románico de Santa Maria de Gerri, preciosamente situado al lado del río; y al que se llega atravesando un puente también románico.

Al otro lado de este río, el Noguera Pallaresa, columna líquida de la comarca, se extiende la zona de huertos del pueblo, punto de inicio del sendero que puede guiarnos, a través de kilómetros y kilómetros, y de pueblo en pueblo, por un singular viaje a pie, apto para todo aquel que camine habitualmente y con una mínima forma física.

El Consell Comarcal del Pallars Sobirà lleva años recuperando senderos; un proyecto costoso al que se ha sumado el Parc Natural de l'Alt Pirineu; el Parque Nacional d'Aigüestortes y Estany de Sant Maurci; algunos Ayuntamientos, y otras iniciativas públicas y donde la principal brigada de mantenimiento deberían ser los mismos caminantes y sus pasos.

El sendero que se inicia en Gerri nos lleva hasta el santuario de la Mare de Déu d'Arboló, que acoge una de las romerías más populares de la zona, y el pueblo de Baro; y deja atrás una también muy recomendable visita al Pla de Corts, a la que puede llegarse por un camino distinto que sube desde Gerri en dirección oeste.

Desde Baro, un pequeño pueblo a la orilla del río y de la carretera y en que se concentran un buen número de restaurantes y fondas, se llega, sin pisar un metro de asfalto y sin casi desnivel, hasta Sort, capital de la comarca, donde se concentra buena parte del comercio. Especialmente recomendable sería abastecerse en el Carrer Major de embutidos y charcutería: el tradicional xolís, embutido curado de cerdo; la secallona, de más corta curación; o el pa de fetge, especialidad de paté. También podemos encontrar algunos restaurantes muy recomendables, como el Café Pessets, con una carta de platillos exquisitos, que innovan a partir de la tradición; y una de las queserías de la comarca, el Tros de Sort, que queda justo al lado del sendero, antes de llegar al pueblo.

En Sort las posibilidades para el caminante se multiplican. Mi recomendación es dirigir lospasos hacia los pueblos de Bressui, Enviny, Pujalt y Olp. Es una opción más larga, si el objetivo fuera atravesar la comarca, pero el paisaje que rodea el sendero, los muros de piedra seca, y las vistas, especialmente a partir de Enviny, son excepcionales. Esta zona, que se conoce como el Batlliu de Sort, tiene además algunas visitas recomendables. Los mismos pueblos esconden atractivos rincones y en Pujalt se acaba de inaugurar el nuevo Museu de les Papallones de Catalunya, que ofrece una exposición de mariposas del mundo, y visitas guiadas con un importante interés divulgativo. Desde Pujalt hay, además, una excepcional vista a la Pica d'Estats, la cima más alta de Catalunya. Se ve quizás algo lejana, pero Pujalt es el único pueblo de la comarca desde el que puede divisarse.

En Olp, el camino sigue hasta la ermita de Sant Josep, un mirador excelente que invita a quedarse un bueno rato. Desde aquí nos dirigiremos a la vall d'Àssua, un rincón poco conocido del Pallars, pero que esconde varias joyas y os recomiendo con especial cariño, ya que es mi lugar de nacimiento, y el paisaje que veo cada día al levantarme.

Altron es el primer pueblo que encontramos. Aquí podemos hacer una parada para comer en uno de los dos restaurantes, y visitar otras de las cinco queserías de la comarca: la Peça d'Altron. El pueblo es además uno de los lugares que puede visitarse en las rutas literarias promovidas por el Ayuntamiento de Sort y que propone varios recorridos a pie para conocer los paisajes que inspiraron las novelas Pedra de tartera, de Maria Barbal, Les veus del Pamano, de Jaume Cabré, y Verd Madur de Josep Virós.

Un umbrío y a veces misterioso sendero, nos conduce hasta Seurí. Desde aquí la propuesta es seguir uno de los itinerarios de las rutas literarias, y que siguiendo las voces del río Pamano, nos lleva hasta las bordas y la antigua iglesia románica de Sant Esteve de Meneurí (ahora en ruinas), las bordas de Seurí, con una panorámica excelente, hasta llegar a Llessui. Éste es el pueblo más grande del valle, compuesto por dos núcleos (Llessui y Torre), y el único donde podemos encontrar un pequeño colmado, por si es necesario proveerse de víveres.

En Llessui también merece la pena entretenerse un rato. Aquí podemos visitar el Museu del Pastor, un pequeño pero muy atractivo museo, que rinde homenaje a los pastores del valle, a su sistema de vida, y explica cómo el ciclo ganadero influyó y continúa influyendo en el día a día de este rincón del Pallars. El Ecomueu es además oficina y punto de información del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, ya que  Llessui es una de las puertas de entrada al Parque. Y si se llega aquí a la hora de comer, se puede hacer un buen alto en el camino en "Lo Pigal", más conocido como "Casa Kiko", un restaurante ya clásico, que para muchos es el principal motivo de visita al pueblo.

Si uno decide quedarse en Llessui, puede alargar la ruta para visitar un paraje de alta montaña. Las propuestas más interesantes serían trepar hasta el Montsent, la cima que domina el valle (2883m) y que por su posición excéntrica ofrece unas de las mejores vistas de la comarca hacia los piscos circundantes; o una excursión algo más sencilla hasta los Estanys de Mainera, un conjunto de lagos de montaña, ya en el interior del Parque Nacional.

La ruta por el valle desciende desde Llessui hasta Sorre, y de aquí hasta la capilla de Santa Anna. A partir de aquí, la propuesta sigue un par de kilómetros por una carretera asfaltada, aunque estrecha y poco transitada, hasta Caregue, un pueblo con tejados de pizarra oscura, y rodeado de un paisaje agreste que le confiere un aire, si cabe, más pirenaico. Aquí encontraréis un par de alojamientos rurales y un pequeño restaurante.

En este pueblo el caminante se encuentra de nuevo con una importante disyuntiva. Una posibilidad es adentrarse en la ribera del río de Caregue, hasta la Mare de Déu de la Muntanya, y seguir, por un camino recientemente recuperado, hasta la Creu de l'Eixol y Espot. Es una alternativa algo más exigente, pero que permitiría seguir fácilmente hasta la parte norte de la comarca a través del camino de circunvalación del Parque Nacional, en una travesía llamada Camins Vius.

Nuestra propuesta prefiere seguir más lentamente por los pueblos más cercanos a Caregue, pero para aquellos que prefieran la alta y media montaña, sin renunciar a las comodidades de alojarse en pensiones y hoteles de los pueblos, Camins Vius es una propuesta muy recomendable.

Seguimos pues, hasta Escàs, el pueblo quizás con mejores vistas al Montsent, impresionante sobre todo en primavera, cuando la cima está cubierta de nieve, y el verde de los campos cercanos resalta con descaro.

Al cabo de una hora de camino aproximadamente, llegaremos a Surp. El paisaje aquí cambia radicalmente, con un dominio absoluto de la vegetación mediterránea. Inmensos robles y encinas nos acompañan cada vez con más frecuencia en el camino. Surp es por ello un pueblo particular. Domina el núcleo la antigua casa Betran y todas las edificaciones asociadas a la misma: corrales, cuadras... todos ellos encalados en blanco.

Aquí podemos hacer una nueva parada para comprar queso y deliciosos yogures de oveja en Casa Mateu. Y si decidís quedaros al menos una noche, tenéis la posibilidad de alojaros en el Pallar del Coc, y participar en uno de los talleres de cocina de Mariano Gonzalvo, un maestro explicando los secretos del arte de cocinar. El Paller del Coc es además uno de los negocios que participan en la iniciativa Rialp, terra d'oficis i artesans, un proyecto de dinamización turística promovido por el Ayuntamiento de Rialp, que propone varias rutas por el municipio con la finalidad de conocer todas las iniciativas de artesanía y oficios que se reparten en sus pequeños pueblos: artesanos de la lana, herreros, artesanos de la madera, pequeños elaboradores agroalimentarios...

Ya en lo que sería la última etapa de este periplo, el sendero llega a Rodés. Un pequeñísimo pueblo colocado en una situación de vértigo, unos centenares de metros por encima de Rialp y del río Noguera Pallaresa. Por aquí suelen pasar buitres y quebrantahuesos, tan cerca del caminante, que a menudo puede oírse el silbido de sus alas extendidas cortando el aire a su paso.

El camino se adentra aquí en un territorio algo más inhóspito. Aunque no lo fuera tanto hace unos pocos años, ahora el empedrado sendero se dirige hacia unas bordas antes habitadas y ahora derruidas y hasta el abandonado pueblo de Sant Romà de Tavernoles. El camino pasa a través de bosques de encinas y peñas rocosas desde las que se divisan las imponentes montañas situadas más al norte.

El pueblo de Sant Romà permaneció habitado hasta el 1994. La última familia que vivió ahí permaneció fiel a sus raíces, sin carretera y a penas comodidades, a velocidad de caminante, cuando en el resto de comarca se llegaba a todas partes en coche. Su abandono fue fulminante y está llegando hasta el último rincón. Pocas son las piedras que resisten todavía la fuerza de la gravedad, agarradas a los últimos recuerdos del pueblo habitado que un día fue. Pasear por sus calles, sin embargo, entraña un cierto riesgo. En cualquier momento, un piedra o una pared entera podrían desplomarse.

El sendero que debe seguirse desde Sant Romà es algo menos evidente. Deben buscarse en la parte alta del pueblo los cada vez más difuminados círculos amarillos con centro negro con los que el Consell Comarcal empezó marcando su red de senderos. En los peñascos que coronan el pueblo se encuentra un paso perfecto que conduce hasta los bosques, ya de pino, y después hasta las bordas de Arnui. Por sus alrededores quedan todavía, y para los que sepan encontrarlos, vestigios de la guerra civil. El descenso hasta el que será el final de esta ruta se hace por un sendero, cada vez más umbrío y húmedo hasta el pueblo de Llavorsí, punto central de la comarca y encrucijada de caminos. Aquí podremos cenar y descansar en uno de sus hoteles. Sea cual sea la elección, nos acompañará el sonido de las aguas del Noguera Pallaresa y el Noguera de  Vallferrera, que unen aquí sus cauces.

Por la mañana, el viajero podrá decidir si continuar sus andaduras a pie, o tomar el autobús de línea que en pocos minutos deshará camino por el fondo del valle hasta Sort, y Gerri de la Sal.  

MÁS INFORMACIÓN:

Llibres Sensus: www.sensus.cat

Museu de les Papallones de Catalunya: http://www.papallones.net/

La vall d'Àssua i el Batlliu, un paisatge de novel·la: http://www.valldassua.cat/

Museu del Pastor de la vall d'Àssua: http://www20.gencat.cat/portal/site/parcsnaturals/menuitem.1eb639065e10cdb0e6789a10b0c0e1a0/?vgnextoid=dc703014ba532210VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD&vgnextchannel=dc703014ba532210VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD&vgnextfmt=default

Camins vius: http://www.caminsvius.org/

Rialp, terra d'oficis i artesans: http://www.turisrialp.cat/oficis

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