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Albert Puigvert, gerente de ARCA: «Hablar de puestos de trabajo es hablar de arraigo y nueva población»

31/07/2019 Área: LEADER Fuente: ARCA / monrural.cat

A pesar de que a menudo hablamos de desarrollo rural, ¿sabemos quién lidera esta transformación? Desde 2010, la Asociación de Iniciativas Rurales de Cataluña, ARCA, es la encargada de encabezar este proceso. Una red que da soporte y representa ante las instituciones los 12 Grupos de Acción Local (GAL) que dinamizan la metodología LEADER en Cataluña: es decir, que trabajan desde el territorio y para el territorio con el objetivo de mejorar la vida de los sus vecinos y vecinas y fijar nueva población. Por esta razón, los GAL apoyan los proyectos e iniciativas que surgen desde su área de influencia, ya sean públicos o privados, convirtiéndose en un apoyo fundamental para los emprendedores. 


Para profundizar en el papel tan complejo de este organismo, hablamos con Albert Puigvert, gerente de ARCA.

  • En los últimos cuatro años, ARCA ha contribuido a crear 900 puestos de trabajo en el mundo rural. Mirándolo desde una perspectiva de ciudad puede parecer poco pero, ¿qué supone por el territorio? 
    900 puestos de trabajo nuevos, pero se han consolidado más de 1.000. Hablar de puestos de trabajo es el mismo que hablar de arraigo y nueva población, es la herramienta para luchar contra la inercia de la despoblación, sobre todo de los más jóvenes. Son hitos que se han conseguido en cuentagotas, pero la acumulación a lo largo de los años es significativa.
  • Más allá de las cifras, ¿cómo lo interpreta? 
    Estamos muy orgullosos, más teniendo en cuenta que nos encontramos en medio periodo europeo. El plazo de implementación de las ayudas LEADER es de seis años y, por ahora, ya hemos creado tantos puestos de trabajo como en todo el periodo pasado.
  • ¿Cómo ha sido posible? 
    Bueno, aquí entran en juego dos factores: uno negativo y uno positivo. Como la Unión Europea ha reducido la dotación de la PAC y, de paso la de los LEADER, hemos tenido que rebajar las ayudas a las empresas: si antes subvencionàvem el 35 o el 40 por ciento del presupuesto de los proyectos, ahora sólo lo hacemos en un 25 o un 30 por ciento. Con todo, en dar ayudas más pequeñas, somos capaces de llegar a más empresas. Aparte, se debe tener en cuenta que, a diferencia que del ciclo anterior, a escala macroeconómica, este ha sido un período de crecimiento. Cuando estábamos en plena crisis teníamos dos trabajos: lograr que la gente se tirara en la piscina, jugándose los ahorros y emprendiendo, y que los bancos pusieran facilidades para hacer estas inversiones. Ahora, estas tensiones se han relajado.
  • ¿Hay más riesgo en emprender en una comarca rural? 
    Depende de la actividad. Según qué hagas, los clientes son más lejos y esto es un claro diferencial de competitividad entre los entornos urbanos y rurales. Habría que compensar esta diferencia con ayudas fiscales para las personas que se establecen en el mundo rural. Pensamos que para vivir en un pueblo de montaña necesitas un coche, tienes menos servicios a tu alcance, más dificultades para la movilidad ... para repoblar es necesario dar incentivos.
  • Entonces, lo más fácil es abandonar el campo...
    Es una cuestión de visión de país: ¿qué queremos? concentrarnos todos en una macrourbe y que el resto del territorio sea subsidiaria? Esto no es sostenible, ni a escala ambiental, ni de residuos, ni por la gestión de conflictos. Debemos apostar por ordenar el territorio, diversificando las actividades que se llevan a cabo y estableciendo semicapitalitats. Si nos redistribuya y garantizamos las oportunidades, tendremos una sociedad más armónica y un territorio gestionado donde vivirán personas que se sienten arraigadas y la quieren.
  • Esto está muy bien, pero ¿cómo conseguimos extender esta visión? 
    Es por eso que los proyectos de los grupos LEADER incorporan una vertiente pedagógica que a menudo pasa por las escuelas. Hablamos de temas como el consumo de productos de kilómetro 0, de cómo estos refuerzan la economía del país ... Nos separamos del modelo más extendido y fijamos la vista en la tarea pymes locales. Esto lo hacemos en las comarcas rurales, pero también en el área urbana. En este sentido son muy positivas iniciativas como el Barcelona Smart Rural para que nos reconecta con la parte más urbanita de Cataluña.
  • Entiendo...
    Pero no es suficiente, también hay que reivindicarnos, tener claro cuáles son las necesidades y agravios que soportan las personas que no viven en las ciudades así como facilitar el anclaje a los pueblos. Por otra parte, hay que fomentar la acción parlamentaria tanto en el ámbito de las leyes como los recursos para luchar por forestación.
  • Más allá de las escuelas, se debe hacer llegar las bondades de los productos locales a los consumidores que están en las ciudades. ¿Cómo le explicamos a un obrero de Barcelona que debe consumir un producto más caro porque es mejor? 
    Depende del producto: puede ser tanto por una cuestión de salud como por una de organización alimentaria. El ejemplo más claro es la carne. No es necesario que comemos tanta, así que compramos-la de mejor calidad. Para ello, sin embargo, normalmente debemos alejarnos de las grandes superficies y dirigirnos a centros y espacios de consumo que garantizan la procedencia de la carne.
  • Ajá...
    Lo que tenemos que hacer entender es que la gestión del territorio aporta unos beneficios ecosistémicos que garantizan también la calidad de vida en las ciudades. Fijémonos en algo tan básico como el agua. La falta de gestión forestal más los efectos del cambio climático hace que haya menos agua disponible montañas abajo. Así, o hay gente que se cuida del bosque o tenemos un problema. Y esto lo hemos de ampliar a los alimentos, a la limpieza del aire ... cultivando zanahorias en la Rambla no podríamos comer todos.
  • ¿Se puede aplicar esto a otros sectores? 
    A la energía, por ejemplo. Si queremos cambiar el modelo energético, no será suficiente cubrir toda Barcelona de placas solares. Es otra oportunidad. Establecemos un contrato de reciprocidad entre lo que es urbano y lo que es rural, una iniciativa en la que ya se está trabajando en algunos lugares de Europa. Tiene que ver con soberanía energética, alimentaria, con las relaciones del disfrute...
  • Ahora que hablamos de las relaciones de disfrute, parece que está muy instalada la idea de que en las comarcas rurales sólo puedes ser campesino o tener una casa de turismo rural. ¿Qué piensas? 
    Desde el mundo LEADER nos estamos intentando distanciarse de esta idea, pero siguen siendo interesantes las iniciativas que contribuyen a la desestacionalización o que aportan algún elemento de salto cualitativo. No se necesitan más casas de turismo rural, sino proyectos que arraiguen a las personas. Un buen ejemplo es "Cowocat Rural", una red de espacios de coworking repartidos por Cataluña. Es más difícil captar clientes, pero puede ser un aliciente. Además, ahora han creado una serie de experiencias turísticas que combinan el uso de estos espacios con actividades lúdicas. Es turismo experiencial, no simples establecimientos.
  • El camino es la diversificación...
    Sí, creemos que debemos apostar por pequeñas actividades que, sumadas, mejoren la vida de las personas. Desde los grupos LEADER estamos participando en proyectos tan diferentes e interesantes como el centro de drones del Moianès y el Parque de Animales de Molló, que, si bien es turístico, atrae 30.000 personas al año y crea empleo. Y más allá de los LEADER también hay buenas ideas.
  • ¿Por ejemplo? 
    Por ejemplo Pirinat, que son dos chicos jóvenes que comenzaron como los de Apple, descuartizando terneras en su casa y haciendo paquetes para vender a la gente. En dos años duplicaron la sala de los bajos de su casa y ahora tienen un macrocentro y son los principales productores de carne del Ripollès. A raíz de que ellos han emprendido, han hecho que los ganaderos de alrededor hagan la transformación en el ecológico y desde la empresa se impulsa un discurso de preservación del territorio. Pero hay mucho más, cosas tan psicodélicas como un hombre que hace sake en La Sede u otros que hacen wasabi en el Montseny. Todo esto es economía rural y propia.
  • ¿Sabemos identificar bien toda esta creatividad? ¿Hay un sello LEADER específico? 
    Está bien que la gente lo identifique como algo propio, pero tengo la sensación de que en este país ya tenemos demasiado sellos, somos especialistas. Lo que hace falta es hacer más pedagogía a la hora de comercializar y ser responsables de cara al consumidor para avanzar en la concienciación.
  • Entonces, ¿cómo hacemos el proceso claro para el consumidor? Puedes tener muy buena voluntad y errar porque los mensajes son confusos...
    Es cierto que con indicadores como el sello Kilómetro 0 hay un revoltijo importante. Hay una reglamentación seria y dura: quien no la cumpla, debe ser expulsado del sistema de comercialización. Sin embargo, también hay que decir que el Departamento de Agricultura ha hecho buen trabajo con el sello de Proximidad. Es una garantía que es un producto agroalimentario de la tierra. Todo lo demás te la juegas.
  • ¿Qué quieres decir? 
    Pensamos en el Eco. Un producto que viene del otro lado del mundo puede llevar el sello Eco pesar de tener una huella ecológica enorme o estar envasado en plástico ... Otra, el sello Kilómetro 0, que indica? Una distancia de 50, 70 o 200 kilómetros? Es una marca que nos dice poco. Olvidémonos-en y simplificamos esto: en Cataluña, Sello de Proximidad. Eh, y si además quieres garantía respecto al tipo de producción, súmale Ecológico. O también puedes buscar una marca propia de territorio, como la marca de Producto Propio del Ripollès.
  • ¿Así fortaleceremos nuestro campesinado? 
    El sector primario es básico para mantener el territorio y suministrar alimentos: esta es la base. Ahora, hay una sociedad a su entorno y un servicios a la población. Es tan importante tener un campesinado fuerte, como una población bien distribuida por el territorio. Repito, avanzar hacia un modelo de pequeñas capitalidades a las que se vinculen los pequeños núcleos de población es vital.
  • ¿Cambiamos el modelo de gobernanza? 
    El urbano y el rural funcionan como sistemas diferentes, los tenemos que conectar. Está muy claro dónde está el consumo y donde la producción: estructurar unos canales de comercialización para los pequeños productores (los grandes ya lo pueden hacer solos) es básico. Desde Barcelona hay algunas iniciativas, pero normalmente se estructuran con mentalidad de ciudad y eso no funciona. Debemos sentarnos y hablar para encontrar el qué. Sólo así se podrán poner en marcha iniciativas tan positivas como el hangar de ecológico que se está haciendo en Mercabarna.
  • En cambio, muchos agricultores ven Mercabarna como un espacio evitar...
    No todos los agricultores tienen la misma capacidad productiva. Tenemos el pequeño productor, que sólo hace venta directa al territorio; el medio, que puede comercializar una parte a través de estructuras indirectos; y el mayor, que de cabeza a las grandes estructuras. Es cierto que ahora Mercabarna no sirve a buena parte del sector primario pero, introduciendo cambios, la cosa cambia. Aparte, hay otros caminos, como los mercados semanales y los puntos de intercambio con el productor. Las herramientas son diversas, pero siempre se debe asumir la tarea de reconectar.
  • ¿Y qué puede hacer ARCA? 
    Nuestro trabajo de base, el motivo para el que nacimos, es dar servicios a los Grupos de Acción Local. Los acompañamos, apoyándolos en el proceso de formación y profesionalización. Después, a pesar de que es una tarea menos visible, tenemos que conseguir hacer economías de escala con servicios comunes y ayudar a visibilizar el trabajo que hacen los grupos. Finalmente, ayudamos a hacer lobby, reivindicarnos y haciendo hincapié en nuestras realidades concretas, tanto en Cataluña como en España o Europa.
  • ¿Con los LEADER es suficiente? 
    A pesar de que representan una parte muy pequeña de los fondos europeos, los LEADER tienen un retorno enorme. No todos los actores lo ven igual, pero se necesitan estrategias para frenar las tendencias negativas que se reproducen en las zonas rurales de toda Europa y hay maneras y maneras de subvencionar. Se critican las ayudas al desarrollo rural, pero el gran público no piensa en las ventajas fiscales y desgravaciones a las grandes empresas. Toda actividad económica está indirecta o directamente subvencionada: sólo por el lugar donde se instalan, las pymes rurales deberían tener muchas más contraprestaciones.
  • ¿Cómo encaráis la recta final del período? 
    Gran parte de nuestro éxito de este año ha sido garantizar la continuidad entre ambos períodos LEADER. A muchas autonomías ha habido dos años de barbecho y ha sido muy perjudicial. La otra victoria: establecer fines de cooperación entre Grupos de Acción Local. Son datos muy positivos, pero ahora tendremos que encarar diferentes problemas: el descenso de presupuesto de la PAC, además de la simplificación excesiva de los planes de desarrollo rural estableciendo un marco estratégico para cada estado, en lugar de uno para cada región. Las autonomías perderán competencias para gestionar los fondos y esto nos perjudica especialmente. El hecho de que Madrid pilote el cambio de periodo elimina cualquier garantía de una transición amable o cierta continuidad en el reparto de los fondos.
  • ¿Qué hacer entonces? 
    Hace falta voluntad y poner soluciones. Si la partida por LEADER surge de diferentes áreas, no sólo de la PAC, las cosas cambian. Tiene sentido que se invierta con fondos destinados a la innovación, al empleo, la formación ...

entrevista monrural.cat 

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