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Gemma Ribalta, responsable de comunicación de ARCA: «Las diferencias de género no entienden de barreras territoriales»

07/03/2018 Área: Mujeres Fuente: REDR

REDR entrevista a Gemma Ribalta, responsable de comunicación de la Asociación de Iniciativas Rurales de Cataluña (ARCA), para que nos cuente su experiencia en el Día Internacional de la Mujer.

A la hora de leer mi cuestionario, creo que es importante señalar algunos datos de mi entorno rural. Mi pueblo, de 7.000 habitantes, cuenta con  la mayoría de los servicios básicos necesarios (guardería, escuela, instituto, centro médico, biblioteca, conexión rápida a internet, etc.) y está situado a tan solo 90 km de Barcelona, y a pocos minutos de ciudades medianas.

Aún así, hasta los 18 años viví en una masía, en un pueblo de 100 habitantes, y pude ver en primera persona lo que significaba para una mujer del mundo rural tener tres hijos y no disponer de guardería ni  transporte escolar. Un hecho que seguramente me marcó a la hora de decidir, como muchos otros jóvenes que quieren vivir en el mundo rural,  fijar mi residencia en un pueblo con un mínimo de servicios. Lo que supone un éxodo dentro del mismo mundo rural, de los pueblos a las capitales de comarca.

  • ¿Crees que la brecha salarial entre hombres y mujeres es más pronunciada en el medio rural?

No. En mi opinión la  brecha salarial es un problema a nivel global que afecta por igual a todas las mujeres, ya sean rurales o urbanas, estén o no formadas, y tengan la edad que tengan. Es una tendencia general como consecuencia, principalmente, de las tareas que todavía a día de hoy asume la mujer en su vida personal en relación con la familia, ya sea por falta de corresponsabilidad con la pareja o por estereotipos que, sin darnos cuenta, arrastramos generación tras generación.

  • ¿Cómo ha sido tu experiencia respecto a la conciliación de la vida familiar y laboral en el medio rural? ¿Crees que se facilita la conciliación en el medio rural respecto a las ciudades?

Como ya he comentado, resido en un pueblo de 7.000 habitantes con servicio de guardería a mi disposición. Dicho esto, que aunque parezca obvio en el mundo rural a día de hoy no lo es, en mi opinión la conciliación la facilita la empresa o entidad donde se trabaja, independiente de si está situada en un entorno rural o urbano. Dependerá de la filosofía y las políticas de la empresa en cuestión.

Personalmente no he tenido ningún problema para conciliar mi vida familiar y laboral una vez he sido madre, adaptando mi horario laboral, con jornadas más flexibles y realizando algunas de las tareas desde casa aprovechando las facilidades que nos proporcionan las nuevas tecnologías, esta última otra asignatura pendiente de muchas de las zonas rurales españolas.

Así pues, puedo conciliar gracias, en gran parte, a la suma de la voluntad de mi empresa y a la disponibilidad y el acceso a conexión de internet. Dos factores que, aunque se tendrían que presuponer, no es frecuente que se den.

Sin olvidar la pieza clave de la conciliación de la mujer, una total distribución de tareas en el hogar.

  • ¿Crees que en el medio rural se notan más las diferencias de género que en las ciudades?

Como ya he dicho, y si nos centramos en el ámbito laboral, creo que las diferencias de género no entienden de barreras territoriales. Siempre hablando, pero, desde un punto de vista de mi generación, donde la gran mayoría, independientemente del sexo, hemos tenido la oportunidad de estudiar y formarnos.

Es decir, mi mundo rural no discrimina más por sexo que el mundo urbano. Los problemas son los mismos a nivel general: conciliación, flexibilidad, disponibilidad de servicios adaptados a los horarios laborales.... O lo que tendría que ser, adaptar los horarios laborales a los horarios lectivos.

Si hablamos de cultura y tradición, sí que es cierto que las mujeres rurales tenemos que soportar, para decirlo del algún modo, el "qué dirán".  Qué dirán, por ejemplo, si es el padre el que se coge la baja por paternidad. Un hecho que en las ciudades no se da por el simple hecho del anonimato del que gozan sus habitantes.

Ahora bien, es cierto que el mundo rural de una generación anterior sí que se regía por unas diferencias de género muy marcadas en contraprestación a las ciudades. Por ejemplo, en general, en el entorno rural cuando una mujer se casaba  abandonaba su lugar de trabajo para centrarse en crear una familia y, por lo tanto, pasaba a depender automáticamente de su marido a nivel económico. Aunque no estaba escrito, era el paso lógico que "tocaba hacer": casarse, formar una familia y cuidar de la casa. Además de cuidar de las personas dependientes y mayores que hubiese y, en el caso del sector agrario, muchas veces, trabajar en el negocio familiar en el que, casi siempre, no constaba como titular. En resumen, una mujer multiempleada sin ningún reconocimiento económico ni tampoco social que, además, realizaba todas estas tareas porqué se consideraba que era su "obligación".

En las ciudades, en cambio, creo este hecho no se presuponía ni se daba tanto por hecho. Las mujeres se casaban y no tenían porque abandonar su vida laboral.  Las mujeres urbanas ocupaban lugares de trabajo más heterogéneos y tenían a su disposición una serie de servicios que les permitían poder trabajar fuera de casa, básicamente uno de crucial: las guarderías, inexistentes en el mundo rural una generación atrás. Si a este hecho le sumamos una mentalidad más abierta, nos encontramos en que sí que existían grandes diferencias entre las mujeres rurales y urbanas años atrás. Eso, pero, no implica que las mujeres urbanas lo tuvieran más fácil ni mucho menos, pero sí que disponían de más oportunidades, limitadas por el simple hecho de ser mujeres, pero oportunidades al fin y al cabo.

  

  • ¿Piensas que también el medio rural existe el "techo de cristal" para las mujeres, ese límite invisible autoimpuesto para no progresar laboralmente?

Sí. El techo de cristal existe en todos sitios, aunque creo que las causas han ido variando con el paso de los años. Antes, se presuponía que la principal causa (que no la única)  de este techo era la falta de educación de las mujeres frente a los hombres, motivo por el cual éstas no prosperaban en las empresas y los cargos directivos eran, en su mayoría, ocupados hombres.  Actualmente pero, mujeres y hombres están igual preparados, han tenido, en teoría, una misma educación y formación, y por lo tanto tienen las mismas oportunidades a la hora de progresar en un lugar de trabajo. Aun así, a día de hoy las mujeres se siguen encontrando con este techo que les dificulta avanzar. Un freno en la vida laboral de una mujer que, en mi opinión, se debe a dos causas principales: una sociedad no suficientemente madura para ser 100% corresponsable dentro y fuera de casa, y un mundo empresarial todavía regido por patrones masculinos que no han roto con los estereotipos establecidos y que, intencionadamente o no, penaliza a las mujeres.

Se dice que con una mayor flexibilidad horaria y las nuevas tecnologías las mujeres podrán conciliar mejor y de este modo no abandonar su carrera laboral cuando son madres. Pero la pregunta sería: ¿porque se habla de conciliar cuándo se es madre y no se habla de conciliar cuando se es padre? ¿Porque las tecnologías y la flexibilización horaria es para las mujeres y no para los hombres?  

Los roles establecidos culturalmente, si bien cambian, lo hacen muy lentamente. Las mujeres están igual o mejor preparadas que los hombres, pero aun llega un momento en que tienen que decidir a que dedican su tiempo, que aunque no lo parezca es limitado: a su familia, renunciando así a su carrera profesional; o a su trabajo,  dedicando menos tiempo al cuidado de sus hijos (entendiendo cuidado no solo como ocio familiar, sino en el día a día: llevar y recoger los hijos al colegio, llevarles al médico, etc.).  

Y, como en mi caso, una vez entiendes muy a tu pesar que todo no puede ser aunque en casa te hayan dicho que sí, y te haces a la idea (un proceso en el que todavía estoy y sobre el que me resisto), tienes que decidir entre adaptar tu jornada a las necesidades infantiles, o bien disponer de una persona que cuide a tus hijos mientras tu trabajes.

Toda esta reflexión teniendo en cuenta que en mi casa las tareas van al 50%. 

  • Define en pocas palabras qué es para ti ser mujer en el medio rural.

Si nos centramos en el ámbito laboral de la mujer, creo que no existen diferencias relevantes entre las mujeres rurales y urbanas  de mi generación. Se trata de mujeres que realizan una doble jornada laboral con el "hándicap" de tener que demostrar, en todo momento, que pueden con todo. Se les exige que sean "superwomans" en todas las facetas de su vida.

  • Soluciones o propuestas para mejorar la situación de la mujer: ¿formación, concienciación, financiación...?

Dos. La primera, políticas que favorezcan a la mujer delante de los hombres. La principal: bajas de maternidad y paternidad con la misma duración y de cumplimiento obligatorio por ambas partes.

La segunda, educación, educación y educación para cambiar los roles. En mi caso tuve suerte de que en casa nos "machacaron" para que estudiáramos y trabajáramos para, palabras de mi madre, "tener tu vida y hacer lo que quieras". Aun así, los sábados hacía limpieza de mi habitación y mi hermano no. Aunque parezca una tontería, y aunque la corresponsabilidad sea del 50%, el modelo de educación, no sé si queriendo o no, sigue los mismos roles que años atrás. Y como ejemplo, véanse los anuncios de juguetes que se emiten cada año en Navidad.

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